viernes, 8 de abril de 2011

PILAR E. BARRIOS (la Poesía Visionaria de un Poeta Afro-Uruguayo del siglo 19)






¿Que son esas sombras que hay en lontananza?

¿Las fauces enormes de un monstruo que avanza, con los ojos llenos de voracidad?

¿El signo fatídico de algún maleficio, que

el orbe recorre, como un indicio

de que ha de caer sobre la humanidad?



Cruzan el espacio extraños tropeles

como si millares de briosos corceles

a un compás hicieran sus cazcos sonar.

Trepidar de aviones y ferrocarriles,

como si metrallas, cañones, fusiles,

sus voces de acero hicieran vibrar.



Es un tropel trágico que la brisa eleva,

y envuelto en sus alas por doquier lo lleva

en su interminable rodar y correr:

un tropel que espanta y en los oídos zumba

cual si fueran voces que desde ultratumba

maldicen el crimen, perpetrado ayer...



Tratados, acuerdos, grandes conferencias,

a diario celebran las grandes potencias,

sin que de ello nada resulte eficaz,

por que a sus "derechos" cada cual se aferra,

y si asi es, ¿quién duda que irán a la guerra

por los mismos medios que buscan la paz?



Mientras la miseria reina soberana,

y de seres hambrientos una caravana

pasea por el mundo su desolación,

talleres, estudios y laboratorios

hanse convertido en grandes emporios

de armas e implementos para destrucción!



¿Es que lo pasado todavía no alcanza?

¿La masacre horrenda no dejó enseñanza,

ni hirió el sentimiento de la humanidad?

¿O es que tanta sangre como se vertiera,

despertó en los hombres igual que en la fiera

el perverso instinto de animalidad?



Se elaboran leyes, se ordenan matanzas,

y a cabo se llevan odiosas venganzas

mostrando el espíritu más sádico y ruin,

cual si se quisiera detener con eso

la Verdad, que a bordo de rápido expreso

a barbarie tanta ha de poner fin!



Y no es solo Europa ni el milenio Oriente.

Las vírgenes selvas de este continente

hace ya dos años tiñiéndose están

con sangre preciosa de hombres hermanos

que, al igual que otrora Tirios y Troyanos,

hacia el exterminio dijérase van.

Defienden los unos derechos hollados.

Ambiciones, odios desencadenados

persiguen, se dice, los de más allá.

Y mientras las bestias espantadas huyen,

los hombres se enfrentan, hieren y destruyen

sin que se vislumbre quién los detendrá!



Odios y rencores sacuden el mundo,

y la misma tierra en lo más profundo

entra en un período de actividad,

como si cansada de tanta miseria,

con la lava hirviente que hay en sus arterias

acabar quisiera con tanta maldad.

¿Quién podrá decirnos hacia donde vamos?

¿Donde llegaremos? ¿Donde despertamos?

¿Quién le pondrá freno a tanta ambición?

Y a la grave crisis que transtorna el orbe,

preocupación máxima que todo lo absorve,

¿quién vendrá a ponerle feliz solución?



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Mientras que sin tregua disparan las horas,

jinete en las ondas, cabalgan sonoras

las notas del arpa de Bach o de Liszt.

La abeja trabaja, el zángano holga...

Y hay algo que acalla los cantos del Volga...

la voz del Vesubio... las risas del Rhin...
 
 
 
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(extracto de una breve autobiografía)

"Nací en Garzón, 2da. sección del departamento de Rocha, el 12 de octubre de 1889, donde residían mis padres, quienes seis años después, se radicaban en la entonces villa de san carlos, 2da sección del departamento de Maldonado. allí me colocaron con una familia que hoy vive en montevideo, con el compromiso de que me mandarían al colegio, cosa que hicieron a medias, por cuanto a los seis meses de haberme puesto allí, me retiraban. Aún recuerdo parte del texto de la carta que le dirigían a la maestra y que por ir abierta y con letra muy clara, yo fui leyendo y deletreando y llorando durante el trayecto. Decía así, después de otras cosas: "...por lo demás, señorita, el negrito ya sabe bastante, y además no va a estudiar para doctor..."

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